El mundo de Virginia y Víctor era seguro, pero todo cambia de la noche a la mañana: sus padres se divorcian y ya nada vuelve a ser igual. Nada puede ser igual. Víctor no entiende por qué su padre no puede regresar a casa o por qué su madre está triste; «¿por qué?, ¿qué es lo que he hecho mal?», le pregunta a su hermana. Pero Virginia qué sabe. Ella quiere sacudir el mundo, aunque sus golpes de rabia rebotan una y otra vez contra su propio rostro. Este libro habla de algunas heridas morales de la infancia y la adolescencia, pero es sobre todo un canto a la ternura y al amor
| Así empieza | |
| La mañana del 3 de octubre, su madre les dio a Víctor y a Virginia la noticia que iba a cambiar sus vidas. Parecía tranquila, pero durante cerca de quince minutos estuvo dándole vueltas al tema sin entrar en materia: que si la vida era como un barco, y un día estás en una isla y al siguiente no sabes dónde vas; que si dos personas que navegan en un bote no pueden remar en direcciones opuestas; que si cuando un barco se hunde es el momento de saltar por la borda. Víctor acariciaba el caparazón de su tortuga… |
