Nunca más

Claudia está hospitalizada. Se ha roto una cadera como resultado de un accidente y se ve obligada a replantearse su vida, ya que había sido seleccionada para participar en las Olimpiadas en carrera de fondo y ahora nunca más podrá volver a correr. En su portátil empieza a recibir extraños correos firmados por un tal Poe con el que se enreda en un juego apasionante gracias a la intervención de Alberto, un profesor de literatura al que ha conocido por azar en el hospital. Claudia se enamora de él, a pesar de la diferencia de edad, y llega a creer que es el misterioso remitente de los correos. Pero el descubrimiento de la verdad será mucho más desconcertante.   Así empieza   «Nunca más, nunca más, nunca más…» La frase resonaba y se multiplicaba como un eco en una caverna oscura. O más bien en un abismo negro en el que caía a cámara lenta, como Alicia. Solo que ella no iba a ningún País de las Maravillas…
–Lo siento, creo que me he equivocado de habitación.
Claudia se despertó sobresaltada. Ante ella vio a un hombre de unos treinta años, alto y atractivo, con un ramo de flores en la mano. Muy atractivo. «¿Seguiré soñando?», se preguntó Claudia. Pero no. El dolor en la pierna, sordo e insistente, la convenció de que estaba despierta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>